Tragaperras aleatorias I

Hay un viejo mito con respecto a los que juzgan a las tragaperras, donde aseguran que una máquina tragamonedas jamás entrega un premio grande, luego de hacer ganar a un jugador. Al menos en un corto plazo.
En mi opinión, fundamentada por cierto, esto es una barbaridad de la cual todos deben dejar de pensar, ya que las mismas no tienen conciencia, ni memoria. Todas gozan de un sistema aleatorio, en el cual, en cada apuesta, se toman tantas variables que jamás, una de éstas es motivo de otra. Es decir, ninguna apuesta está relacionada con la anterior.
Según la Real Academia Española, la palabra “aleatorio, ria” es una palabra del latín Aleatorĭus, propia del juego de dados. Es un adjetivo que se utiliza para clasificar algo perteneciente o relativo del juego al azar. Claro que hay más acepciones, pero acá nos detenemos, porque con esta definición podemos dejar en claro, que todo lo que sea aleatorio, se convierte en un hecho fortuito.
Las máquinas tragamonedas están regidas - en su sistema de software- por un ente que controla y audita a las mismas, para que la aleatoriedad sea un hecho consumado y así cuidar las apuestas de los jugadores.
Claro, que cualquiera puede pensar que esto es un riesgo muy grande para un operador de casinos, ya que si el mismo no puede controlar cuando una maquina de estas empieza a entregar dinero, las finanzas del mismo, quebrarían a los pocos días. Pero para eso, están las estadísticas, que nos informan sobre aquello que no podemos hacer tangible.
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