Filosofando con las tragaperras

Todos sabemos que en el mundo del azar, las anécdotas y cuentos que se han tejido a lo largo de la existencia de este entretenimiento, son parte del folklore (música tradicional) de este segmento, como lo son los cánticos de las barras bravas de fútbol.
Tal es así, que solo basta con arrojar alguna información de póker, tragamonedas, bingo o ruleta en una mesa de amigos, para que salte alguno contando no solo una experiencia vivida en un casino, sino que además nos deja entrever que tiene un secreto muy bien guardado para ganar a su juego preferido. Una fórmula secreta que los chicos apasionados por las chicas superpoderosas tranquilamente podrían llamarlo el supersecreto del químico X.
Pero, el tema se vuelve más interesante aun, cuando el tema central, dejan de ser los juegos más legendarios del casino, para dar lugar al nuevo fenómeno llamado tragaperras.
Es increíble, la cantidad de secretos, anécdotas, sugerencias de los más disparatadas y cálculos matemáticos que se arrojan, para demostrar quien sabe más de este juego que ya tiene, al menos, el fanatismo de un deporte como el fútbol.
Es raro, que hoy en día, cuando se saca el tema en una mesa, alguien no hay aprobado el sabor de una tragaperras. Pero más raro es aun, cuando nos damos cuenta, que todos tienen sus fórmulas para sacar provecho a un simpático juego de azar. Escucharlos hablar sobre algo que no se puede tocar ni ver, como es al suerte, ellos parecen haber hasta estado tomando un trago con ésta, tal como si se tratara un amigo más.
Así es, que en este mundo de las tragaperras, todo es válido y además, suena muy divertido a la hora de hablar sobre ellas. A prestar atención, porque quizá, solo quizá, alguno de ellos tenga el secreto del alquimista.

