La suerte esta echada

Mucho se habla de los miles de consejos que tenemos que tener en cuenta a la hora de enfrentar a estas máquinas tragamonedas, también llamadas expendedoras de diversión.Opiniones de toda índole, aparecen cuando leemos algo respecto a este tema. Ni hablar si vamos con un grupo de amigos a probar suerte. ¡Siempre hay uno que se las sabe todas! Qué si la máquina está en determinado lugar, o si es generosa con los anteriores jugadores.
Otros que opinan que una vez que da dinero hay que cambiar, otros que hay que quedarse. También están los que ya saben datos más técnicos y hablan acerca de la cantidad de líneas que posee o carretes o las dos cosas y así con eternos planteos filosóficos que en definitiva, ni la pobre máquina tiene en claro cuando vaa ser el momento de entregar dinero.
Es por eso, que cuando elegimos una máquina tragamonedas, a mi consejo elijan siempre una cuya temática les agrade o los identifique (ya sea de películas favoritas, series, personajes, actores, ect), aun si la misma se encuentra a escasos metros de un sanitario.
Lo cierto es que más allá de todo estudio que la sociedad de los jugadores hagan (o hagamos), que por supuesto no está demás, siempre hay que saber que es la suerte quien tiene la última palabra. Algunos más osados lo llaman destino, pero dentro de un casino, la palabra suerte o azar suena mejor.
Es así que cuando hacemos nuestra apuesta en una de estas máquinas que tanta suerte traen, antes de pulsar el botón o jalar de la palanca, lo mejor es hacer lo mismo que hizo Julio Cesar cuando tomo la decisión de enfrentarse al Senado “Ale Jacta Est” o en español: La suerte esta echada.