Las matemáticas y las tragaperras

Como en todo juego de casino, la lógica y las reglas matemáticas para sacar ventaja por encima del azar, es algo que en todos lados se puede hablar y comentar. Todo puede pasar cuando las matemáticas esbozan sus fórmulas secretas y comienzan a arrojar resultados positivos, pero es ahí donde uno debe pensar si eso no sigue siendo suerte.
Cuando uno apuesta en los casinos, sabe que la suerte es el factor número uno para saber si vamos a ganar o perder. Es por eso, que a la hora de poner nuestro dinero sobre la mesa, queremos que las probabilidades se inclinen más por nuestras habilidades que por la suerte.
Así es que los que dicen saber, sacan sus fabulosas fórmulas matemáticas, para demostrar que su dinero se debe a su capacidad mental y poco a su suerte.
Pero, más allá de creer o no en estas fórmulas –que por momentos suele costar más creer en estos cálculos que en la suerte-, lo cierto es que en las máquinas tragamonedas toda esta filosofía matemática carece de sentido.
El azar que uno vive cuando juega a una máquina tragamonedas no puede ser reemplazado –al menos de momento- por ningún cálculo matemático. Y aquel que crea esto, seguramente se engañe a si mismo.
Todos sabemos que las tragaperras, tienen tantas variables para ganar -en gran parte estas variables son medidas por la cantidad de rodillos-, que la idea de un cálculo matemático o una fórmula ganadora, realmente es algo que solo un niño puede creer. A suerte es para jugarla, no engañarla.