Tragaperras incautadas en Venezuela

El mercado negro del juego de azar es un tema que está presente en todos los rincones del mundo. No hablar de esto es como querer tapar el sol con un dedo y sabemos que esa especialidad se las dejamos a los legisladores de aquellas ciudades donde se niegan a legalizar el juego y los casinos. Así es como surgen el mercado negro, que si uno lo piensa, se da cuenta que prácticamente no debería existir, pero es un tema demasiado amplio y que da lugar a largas horas de debate.
Lo cierto es que en El Libertador (Venezuela) un restaurante ofrecía sus servicios de juegos de azar sin el debido permiso de los organismos oficiales, haciendo que el mismo funcionara en el marco de la ilegalidad.
Esto dio como resultado que la población se sorprendiera ante el no conocimiento de las normas que infringía este restaurante lleno de tragaperras. Así fue como la justicia venezolana incauto un centenar de máquinas tragamonedas, de las cuales al día de la fecha se desconoce el origen de las mismas.
Si bien, lo que ha pasado no deja de ser anecdótico, lo cierto es que esto es un llamado a la conciencia de todos los que están a favor y en contra de los juegos de azar. Como ocurre en Venezuela, se puede discutir acerca de que si las leyes son más o menos rigurosas, pero siempre deben existir como así también organismos que controlen a estos casinos.
Los extremos son malos para todos, y Venezuela dio el ejemplo de lo que no se debe hacer en cuestiones de azar, ya que este casino camuflado ha ensuciado de alguna manera la reputación del azar, que lucha día a día para ser confiable entre sus ciudadanos.